Agua Prieta, Son.- Es increíble lo volátil que puede ser la memoria y la voluntad humana.
El Asilo Dolores, el de los pobres, el de los niños de la calle, el de los desvalidos, el de los ancianos abandonados, el de los pobres, desapareció por completo.
Fue demolido hasta los cimientos en menos de medio año de su cierre por parte de las autoridades.
Mas de 6 décadas de servicio llegaron a este triste final.
La miseria y el dolor que padecieron sus internos, junto a las penurias para llevarles el pan que su dueño, el gran Tino Dávalos, vivó día con día, fueron cada día una historia, cada día un drama real, historias que serán ya una anécdota que pocos seguirán contando.