En la plaza pública de este municipio cientos de personas se dieron cita en el festival donde, además de degustaciones y mixología, los asistentes pudieron adquirir la bebida, participar en conferencias culturales, actividades artísticas y charlas sobre el proceso de elaboración del bacanora.
Tradicionalmente el festival se convierte en un espacio cultural, con la presencia de la Orquestas Sinfónicas, muestra de pinturas, recorridos por el Museo del Bacanora, visitas a la planta productora Mazot, exhibición de jima, callejoneadas y un baile popular.
Si nunca has probado el baconara es porque nunca has llegado a ver la salida del sol en una fiesta, algo muy tradicional en Sonora.
Nos vemos el año que entra en el festival.